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La epidemia del COVID-19, declarada por la OMS en marzo del 2020 y conocida popularmente como el brote del coronavirus, además de presentar una nueva tragedia humanitaria, ha evidenciado la imperante necesidad de fortalecer las estrategias digitales de las compañías y las marcas, como una manera de hacer frente al innegable cambio social desencadenado.

Ante la ausencia de una vacuna o tratamiento específico contra el COVID-19, la OMS y las principales ciudades del mundo realizaron un enardecido llamado al aislamiento social para prevenir el contagio, y como acto de solidaridad para proteger a las poblaciones de mayor riesgo, como los ancianos.

Pronto empezaron a circular en Internet imágenes de unas desoladas Nueva York, París, Madrid, Roma, Venecia, Munich, y muchas otras ciudades más, mientras sus habitantes ven aumentar el número de casos confirmados y de muertes, temerosos desde sus hogares.

La cuarentena causada por el coronavirus no solamente permitió a algunas de las más escépticas organizaciones comprobar que el teletrabajo era posible, sino que en muchos casos colocó a la práctica del teletrabajo como la mejor opción para asegurar la continuidad del negocio.

El distanciamiento social se posicionó como la principal estrategia para combatir la epidemia y ante esta situación, desde las universidades más prestigiosas a nivel mundial hasta los centros preescolares locales tuvieron que realizar –o acelerar en algunos casos- la apropiación de las nuevas tecnologías al servicio de los procesos de enseñanza/aprendizaje, enviando a sus estudiantes a sus hogares e implementando clases en línea.

En cuestión de semanas la mayoría de supermercados y tiendas al por menor se vieron en la obligación de habilitar nuevos servicios de ventas en línea y de entregas a domicilio, como una alternativa para proteger la salud de su personal y de sus consumidores.

Google Trends evidencia un enorme aumento en el volumen de búsqueda en torno a términos representativos en las categorías de comestibles, a granel y de productividad en línea.

Para la palabra clave “comestibles”, para la semana que finaliza el 21 de marzo, los datos muestran un aumento del 446% en comparación con el mismo período. Las palabras clave relacionadas, como «comestibles en línea» y «entrega de comestibles» también experimentaron un crecimiento similar.

Los trabajadores del sector salud y seguridad social trabajan incansables, y grandes actos de solidaria humanidad se han llevado a cabo e inundan las redes socialescomo una manera para promover el optimismo y sobrellevar la cuarentena.

HP y sus socios globales de impresión 3D se han comprometido con la provisión de equipo crítico para combatir la pandemia de COVID-19, tales como máscaras faciales, hisopos nasales, abridores de puertas manos libres y piezas de respirador.

Hasta el momento han entregado más de 1.000 unidades a hospitales y pondrán a disposición en la web de los archivos de diseño validados para muchas de las piezasque no requieren ensamblaje complejo, para su descarga de manera gratuita.

Hay quienes aseguran que el gran impacto causado por el COVID-19 en el comportamiento de las personas se diluirá con el paso del tiempo y conforme los brotes sean mejor controlados, o inclusive tras la aparición de una vacuna. Sin embargo, a diez años de la pandemia de la influenza AH1N1, y antes del estallido del coronavirus, aún era común ver a las personas en los principales aeropuertos internacionales vistiendo mascarillas o cubrebocas. Los impactos en el imaginario colectivo suelen ser menos pasajeros que los cambios en la economía misma.

No debería de sorprender que el distanciamiento social haya llegado para quedarse, y que la reciente popularización del «namasté» como forma de saludo pudiera ser apenas la punta de lanza de una serie de adopciones de costumbres que reducen el contacto físico y agudizan los controles sanitarios, como el aumento de la vigilancia de los llamados wet markets o mercados mojados, o algo tan simple como la práctica de quitarse los zapatos al entrar a la casa.

Pero no solamente la manera en la que satisfacemos nuestras necesidades más básicas ha cambiado, también la forma en que invertimos nuestro tiempo libre.

Mientras las industrias tradicionales de entretenimiento presentan pérdidas sin precedentes por el cierre de eventos públicos, espectáculos, conciertos, cines y teatros; los modelos digitales exitosos como Netflix y las redes sociales se consolidan como una opción rentable y los nuevos principales espacios de interacción de las personas.

Debido a las directrices de cierre de cines alrededor de todo el mundo y la baja afluencia en los centros de comerciales, en un movimiento sin precedentes, Hollywood anunció que la comedia romántica «The Lovebirds», de los estudios Paramount , se saltará la gran pantalla y se estrenará directamente en Netflix.

Por su parte, los estudios Universal habían anunciado antes del estallido de la pandemia que algunas de sus futuras producciones como «Trolls World Tour» llegarían a las salas de cine al mismo tiempo en que estarían disponibles a través del servicio de streaming.

El aislamiento social también ha impactado fuertemente el mundo del deporte. Ante el cierre de estadios, dojos, boxes y demás espacios físicos, los gimnasios y academias han llevado sus clases a sus clientes a través de transmisiones en vivo en Facebook e Instagram. Las personas buscan nuevas formas de ejercitarse, principalmente en solitario. Sin embargo, el gaming se ha convertido en una importante alternativa para algunas industrias, como es el caso de la de carreras de autos.

A tan solo unas horas de que Formula 1, NASCAR, e IndyCar anunciaran la suspensión de sus temporadas de carreras profesionales ante el aumento de la pandemia por coronavirus, una serie de profesionales de la industria aprovecharon la creciente popularidad de las plataformas de carreras sim, o carreras de simulación profesional como iRacing, para mantener alta la moral de los corredores y ofrecer a su público un espectáculo de calidad y libre de riesgo de transmisión.

La transmisión en Twitch de la carrera principal de la iniciativa The Replacements 100, alcanzó un máximo de 23,000 espectadores, y atrajo a más de 70,000 espectadores únicos durante la transmisión de dos horas.

Por su parte, la compañía Veloce Esports organizó la carrera sim “Not the AUS GP”, como un reemplazo directo del Grand Prix Australiano de Fórmula 1. La carrera logró registrar 175,000 espectadores en un solo momento.

Los organizadores atribuyen el innegable éxito de estas iniciativas al alto nivel de profesionalismo de las transmisiones, a la enorme similitud que existe entre las carreras sim y las del mundo real en cuanto al realismo de las habilidades requeridas por los corredores, y al hecho de que no solo se permitió la participación de corredores profesionales, sino que también se invitó a correr a Youtubers que por sí mismos contaban con un gran número de seguidores y promocionaron el evento en sus redes sociales.

El éxito comprobado de estos primeros ejercicios durante las semanas iniciales de aislamiento, ha dado paso a una serie de iniciativas oficiales, más ambiciosas y aún mejor articuladas que pretenden aprovechar el momentum.

Fórmula 1 anunció una serie de Grand Prix Virtual, como una alternativa ante la cancelación de carreras. IndyCar está organizando una serie de carreras en iRacing. Y NASCAR se asoció con Fox Sports e iRacing para organizar una carrera sim que se transmitirá en vivo no solamente en línea, sino también por televisión.

Los datos del equipo de ciencia de datos de Yelp muestran que los sitios de
comercio electrónico duplicaron su gasto publicitario entre mediados de febrero y la segunda semana de marzo, a medida que los consumidores adoptaron las medidas de distanciamiento social exigidas por los gobiernos. Inclusive, muchos comerciantes han reportado ventas de comercio electrónico que superan las tasas de los niveles de Black Friday y Cyber Monday. Por su parte, Amazon anuncia la contratación de 100,000 nuevos empleados para satisfacer la creciente demanda.

Que va a pasar nadie lo sabe, pero podemos estar seguros de que vamos a vivir una nueva y acelerada era de Transformación Digital para muchas empresas que deseen mantenerse competitivas. También vamos a tener un ciudadano mejor informado y cada vez más dinámico y acostumbrado al mundo digital, exigirá entonces aquellas condiciones que la epidemia ha evidenciado que son posibles y altamente necesarias: teletrabajo, cursos bimodales, mejoras en los sistemas de salud, catálogos digitales de servicios, políticas de cancelación más flexibles, ventas en línea, entregas a domicilio, etc.